Arica Profunda
Historia e identidad Aymara . Tercera Parte
Segundo pachacuti:
la conquista incaica
Con una
concepción dual de su territorio (urco y uma) y distribuidos en
los Reinos Lacustres controlados por los Aymaras, con unos pocos
"salvajes" no organizados que se quedaron en la etapa de
cazadores-recolectores (Chuquilas) y usando a los Urcos como
peones de la más baja categoría, el altiplano vecino al lago Titicaca y el
Poopó debe haber tenido uno a tres millones de habitantes cuando se empezaron a
organizar los Incas.
Ocupando
las tierras del extremo norte del Titicaca tanto en territorio urco como
uma (lado occidental y oriental del lago) y extendiéndose tal vez desde
el sur del Cuzco hasta Arequipa, Atacama y la región de los Mojos en la vertiente
occidental de Los Andes, estaba el reino más poderoso, el Colla, por lo
que los Incas le dieron a la zona perilacustre el nombre de Collao.
Al sur de ellos y ocupando sólo territorio urco estaban los Lupaca.
Se odiaban desde siempre y sostenían grandes batallas, la mayor de las cuales,
en Paucarcolla, involucró a más de 150.000 guerreros, con 30.000
fatalidades y terminó con la victoria Lupaca. Eso da una idea del
inmenso poderío guerrero del Collao, el cual termina conquistado por el
entonces aún pequeño estado incaico.
Quien
dio inicio a la expansión incaica fue el VIII Inca, quien se rebautizó
como Viracocha, antecesor de quien se autoasignó la categoría de
principal héroe incaico y se puso el sugestivo nombre de Pachacuti, a su
vez padre del más formidable gobernante que ha producido América, Tupac
Yupanqui. Poco después de la batalla de Paucarcolla, Viracocha se
alió con el señor del Reino Lupaca siendo sólo un pequeño estado, de no
más de 20 a 30.000 familias. Entre 1438, fecha en que asumió Pachacuti y
1471, conquistó la capital del Reino Colla en territorio urco y
la rivera oriental del lago Titicaca (umasuyu), estando el sur de la
rivera occidental asegurada por la alianza con los Lupaca. Hay una
versión que atribuye esa gracia a Viracocha, demostrando una vez más la
deficiente precisión de los cronistas de la conquista y el enredo que armó Pachacuti
cuando redefinió toda la "historia" (mitología en realidad) del
imperio y su ordenamiento para hacerse pasar como el ordenador e iniciador de
éste.
Después
de eso los Incas tendrían que dominar a la formidable Confederación Charca
al sur del lago, pero a poco de haber sido conquistados los Collas se
rebelaron ante la falsa noticia de que el Sapa Inca había muerto. Se
aliaron con sus eternos enemigos Lupacas y atrincheraron a un ejército
de 200.000 hombres. Los Incas fracasan en un primer ataque con 120.000
combatientes y luego debieron duplicar el contingente antes de conseguir la
victoria definitiva.
Tras
ella los Collas fueron públicamente humillados, obligándoseles a
profanar a sus símbolos sagrados, vistiéndolos como mamarrachos, cruelmente
masacrados, usando el pellejo de sus jefes para confeccionar tambores para el
ejército y llevando a sus dioses en cautiverio al Cuzco. Tanto ensañamiento
tuvo seguramente afanes ejemplarizadores, pero los Lupaca no fueron tan
mal tratados, tal vez porque eran Aymaras y no Pukinas.
Después
vino el problema de la poderosa Confederación Charca que reunía a los
señoríos ubicados al sur del lago y que era muy interesante para los Incas
pues su control establecería una frontera contra tribus problemáticas del
territorio amazónico.
Cuentan
(seguro que para adornar el asunto) que más de veinte mil altiplánicos que
huían de la invasión incaica se aposentaron en la cima de una escarpada montaña
rodeada de ríos, difícil de atacar y provista de campos para cultivar y agua
como para no salir nunca de allí y accesible sólo por un reducido espacio
protegido por guardias. Los Incas se lograron infiltrar armando una gran
fiesta en la vecindad, con vasta dotación de mujeres que llamaban
incitantemente a los guardias y voilá, éstos se dejaron tentar...
La
Confederación Chanca dio término a la conquista incaica del Collao
quedando como aliados de los invasores, en mejores términos que los Lupaca
y sin las humillaciones infringidas a los Colla. Particularmente
favorecido fue el jefe de los Caracaras, a cuyo hijo se le otorgó el
privilegio de casarse con una de las hijas de Huayna Capac, el hijo y
sucesor del conquistador Tupac Yupanqui. Algo absolutamente inusual para
la historia Aymara...