Prehistoria 
 
El punto de partida de los futuros humanos se inicia en Africa hace unos 10 millones de años cuando, a partir de una línea evolutiva que compartimos con los simios antropoides, se originan dos Familias de evolución divergente: la nuestra (Hominidae) y la Pongidae. Hace unos 4 millones de años o algo más, en la Familia Pongidae se diferencian los gorilas y los orangutanes, nuestros parientes vivos más cercanos y a la vez se define con claridad el primer homínido bípedo que conocemos: Australopithecus anamensis (tema muy discutido). Hubo luego otras especies más recientes de Australopithecus, todas limitadas a Africa y con los brazos de mayor longitud que las piernas y con una sexualidad de encuentro frontal (para usar las palabras de Humberto Maturana). De ellos deriva el género Homo hace unos 2,5 millones de años, el cual se caracteriza por una bipedestación más eficiente, mayor longitud de las piernas y creciente tamaño del encéfalo. Homo rudolfensis, H. habilis (hervívoros) y H. ergaster (carnívoro) son los principales exponentes de una primera etapa evolutiva de este género, que sigue confinado a Africa. El resumen que sigue nos sirve para vislumbrar la saga evolutiva humana aunque probablemente será modificado en el futuro, tal como se ha complicado la simplista hipótesis de hace pocos decenios que proponía que del Australopithecus africanus emergió el Homo erectus y de éste el Homo sapiens
 
Cronológicamente y haciendo algunas abstracciones, el orden de aparición de los homínidos más representativos se puede resumir así: 
 
  • Australopithecus sp. 
  • Homo habilis  
  • Homo erectus 
  • Homo sapiens neanderthalensis 
  • Homo sapiens sapiens 
  •  
    Un primer hito cultural se establece hace unos 2,5 millones de años con las primeras herramientas de piedra y se discute si el mérito corresponde a una especie de Australopithecus o a uno de los primeros Homo sp. Pasaría un millón de años antes de que estas herramientas mostraran un avance significativo, con la aparición de la primera acha, probablemente obra de H. ergaster, un feroz y fuerte carnívoro de mayor tamaño que sus predecesores, con un físico apto para largas caminatas. Esta especie, que puede considerarse como un Homo erectus africano, fue la primera en salir de Africa y ya hay incidios de Homo sp. en China y Java (donde ulteriormente evolucionaría el H. erectus “convencional”) hace 1.8 millones de años y en Europa (España) hace 800.000 años. La fabricación de herramientas implica una capacidad que puede sugerir que H. habilis y otros homínidos previos a H. erectus podrían haber tenido alguna muy primitiva forma de lenguaje, lo que Maturana llama “lenguajear”, es decir, comunicarse con gruñidos y/o gestos específicos. 
     
    La línea evolutiva de los humanos continúa basándose en Africa, pero lentamente los homínidos empiezan a ocupar el sur de Europa, climáticamente más benigno que el resto de ese continente, empezando tal vez por el sur de Italia. Hace unos 800.000 años llega a España el primer homínido, proveniente de Africa y vía Asia occidental. Este parece ser representar una etapa más evolucionada del H. erectus y posiblemente antecesor del H. heidelbergensis, especie que hace 500.000 años también se encuentra en Europa. Se piensa que el H. sapiens desciende del H. erectus, el cual desapaceció hace unos 100.000-200.000 años, pero hay muy poca evidencia fósil de esa transición. 
     
    Pero para el norte de Europa se suponía una fecha muy posterior para la susbsistencia de Homo sp. porque parecía, a simple vista, un territorio hostil si suponemos que por entonces el clima era tan desfavorable como ahora, presunción que no parece sustentable pues el planeta no era antes como es hoy, algo que con frecuancia no consideran los investigadores. De hecho, hace 700.000 años, Inglaterra no era una isla sino una península con un clima cálido que permitía la existencia de bisontes, hipopótamos y elefantes. Precisamente, la base de los acantilados que miran hacia el Canal de la Mancha es consecuencia de los ríos que corrían en dirección a la actual Europa continental. Si es así, los primitivos precursores del hombre actual podrían haber subsistido cómodamente y sin ropajes elaborados en esas latitudes y de hecho en el año 2005 se encontraron allí herramientas de piedra de 700.000 años de antigüedad, es decir, sólo 100.000 años después de las primeras evidencias de Homo sp. en el sur de Europa (Italia). 
     
    A estos primeros homínidos europeos los sucede una sub-especie de Homo sapiens que tuvo mucho éxito, Homo sapiens neanderthalensis, que también se asienta en el occidente de Asia y domina el escenario evolutivo de esos lugares hace 230.000 años. Poco después, hace unos 200.000 años aparecíamos nosotros en Africa, Homo sapiens sapiens (en una versión más primitiva), posiblemente de la línea del H. erectus africano, pero tardamos mucho en iniciar un desarrollo tecnológico que nos hiciera "mejores". Esto se muestra con claridad en el Levante, lugar ocupado por los Neandertal y luego compartido con nosotros hace unos 100.000 años: allí nuestras herramientas no eran sustancialmente diferentes de las de los Neandertal. En otras palabras, H. sapiens sapiens parece haber aparecido como especie unos 1000.000 años antes de que comenzara a incorporar el comportamiento “humano” que con el tiempo lo diferencia tan drásticamente de otras especies de Homo
     
    Nuestro progreso como sub-especie muestra un gran salto cuando conseguimos llegar a Europa, hace unos 40.000 años y cuando ya el clima era hostil. Allí ya estaban los Neandertal desde hacía mucho, una variedad de Homo sapiens más robusta, hábiles fabricantes de herramientas de piedra y con mayor capacidad craneana que la nuestra, con un lenguaje tal vez muy primitivo, que homenajaba de cierta manera a sus muertos  y parece que cuidaba de sus enfermos, pero probablemente desprovista de una espiritualidad consistente, aunque parece que ya habían inventado la deformación artificial del cráneo (por lo menos hace unos 45.000 años). Salvo excepciones como pintar los cadáveres con pigmento mineral rojizo o rodearlos con huesos de otros animales, no hay evidencias claras de que los Neandertal realizaran ceremonias funerarias de cierta complejidad ni que fueran capaces de manejar simbolismos como el "arte", expresado por nosotros en las pinturas rupestres, figuras en hueso, adornos corporales, etc. Por entonces, la iconografía del H. sapiens sapiens no involucraba aún al abstracto concepto de arte, el cual apareció mucho después, sino una simbología que tal vez los vinculaba al mundo y a los fenómenos naturales que más los impactaban o que más necesitaban (caza, por ejemplo). No olvidemos que por entonces nosotros (llamados Cro-Magnon en Europa) éramos sólo cazadores-recolectores, aunque ya practicábamos ceremonias funerarias llenas de simbolismos, elaborábamos instrumentos musicales (otro símbolo), nuestros asentamientos mostraban un orden bien definido y habíamos avanzado mucho en la tecnología de las herramientas al confeccionar eficientes puntas de proyectiles y utilizar otros materiales como huesos y cornamentas. Cualquiera haya sido nuestra interacción inicial con los Neandertal, no es de extrañar que esta sub-especie más primitiva, que había sido la dueña de Europa por más de 150.000 años, desapareció sólo 10.000 años después de que llegáramos nosotros a Europa. 
     
    Cuando el H. sapiens sapiens llegó a Europa tenía una gran diferencia no anatómica con los que llegaron al Levante 60.000 años antes: había adquirido la capacidad de manejar símbolos en sus ideas (¿mutación?): comenzaba su espiritualización. Sin ella, coexistió en el Levante con los Neandertal por 60.000 años, pero de alguna manera el pensamiento simbólico sólo se consolidó hace 40.000 años y marcó el destino de nuestra sub-especie. Allí termina también la existencia de los Neandertal de la Asia occidental. 
     
    Los inicios de esta revolución conceptual aparecen hace 50.000 años en Africa oriental, en la forma de herramientas estandarizadas y joyas de conchas marinas. Desde entonces la humanidad inició un progreso continuo, espectacular para una especie biológica. Llegamos a Europa, Australia/Nueva Guinea (por entonces no separados por el mar) y al territorio frío de Eurasia al norte de Alemania. Demoramos algo más en ocupar a las Américas
     
    Casi todas las fechas que he presentado son relativamente conservadoras y de tiempo en tiempo aparecen hallazgos que tienden a empujarlas hacia una mayor antigüedad. Por ejemplo, los H. sapiens sapiens primitivos pudieron haber aparecido 500.000 años atrás; el pequeño H. habilis pudo haber sido el primero en salir de Africa y en Asia haber evolucionado hasta el H. erectus y éste habría migrado desde allí a Africa; Australia pudo haber sido colonizada hace más de 60.000 años; los Neandertals pudieron haber tenido algún grado de espiritualidad, etc. Estas son sólo algunas de las hipótesis que se barajan y esperan confirmación. ¿Y que hay del Pithecantropus erectus (Hombre de Java) y del Sinantropus pekinensis (Hombre de Pekín, el primer homínido que se sabe que dominó al fuego), de los cuales ya no se habla?: hoy se les considera Homo erectus
     
    Apenas hemos rasguñado la superficie del tema de la evolución de los humanos y el ejemplo más espectacular y discutido de los últimos tiempos (desde el 2004) es el hallazgo de una especie de Homo enana en la minúscula Isla de Flores de Indonesia (Homo floresiensis), tan pequeña (1m) como los Australopithecus, pero más evolucionada aunque conservando los brazos largos y probablemente descendiente de algún homínido anterior al Homo erectus. Este homínido utilizaba herramientas de caza y entre sus presas parece haber estado una especie extinta de elefante, también enano. Lo más espectacular es que los restos más recientes son de hace sólo 18.000 años, es decir, 10.000 años después de que H. sapiens neanderthalensis y mucho después de que H. habilis y H. erectus habían desaparecido. Era, en consecuencia, contemporáneo con nuestra especie, H. sapiens sapiens, que desde mucho antes habitaba otras partes del planeta. Espectacular y discutible pues muchos piensan que el hallazgo podría corresponder sólo a una versión patológica de Homo sp. (sólo se dispone de un cráneo y diversos huesos de otros individuos enanos), pero si realmente corresponde a una nueva especie tal vez no sea la última sorpresa que nos depara el árbol genealógico humano... 
     
    Cerrar