Agricultura en Arica y tierras aledañas: Peculiaridades evolutivas. Hubo una época, que culpo a la falta de imaginación y al afán por seguir patrones predefinidos, en la cual se pensó que todo el progreso cultural y tecnológico provenía del altiplano. Un centro principal de irradiación de cultura durante el
Formativo podrá ser parcialmente apropiado para Eurasia (Mesopotamia), pero no dejaré de repetir que el Mundo Andino evoluciona según patrones propios, sin influencias foráneas.
Haciendo una extrema abstracción, pueden imaginarse tres escenarios básicos de desarrollo agrícola para nuestras tierras:
Altiplano:
Papas y
quinua y similares en una primera etapa. Posteriormente se comienza a necesitar mayor diversidad de productos agrícolas para sustentar el desarrollo demográfico y se incentiva la cosecha de
maíz a gran escala en las yungas (tierras bajas), pero factores climáticos impidieron hacer lo mismo con las papas
Costa: Los pescadores y mariscadores costeros empiezan, hace más de 3.000 años en Arica, a “cuidar” las plantas útiles silvestres, entre las que destaca el algodón, las calabazas y una especie de porotos grandes y planos, el pallar (
Phasoelus lunatus), que se expande casi como una plaga. El primero sirve para confeccionar ropa y parafernalia útil para pasar del estado de recolectores al de pescadores especializados. No tardarían en
controlar su producción y algunas comunidades como
Caral se especializan en esta labor y progresan a niveles culturales inesperados. Con el tiempo, constituyen un campo receptivo a los intereses expansionistas de los altiplánicos.
Yungas orientales: Al otro lado de la cordillera, en su vertiente oriental, el clima permite la existencia de productos alimentarios vegetales muy apreciados, como la yuca (mandioca,
Manihot sp.,
foto)
, la que era “importada” a Arica hace unos 3.000 años pero luego aparece como producto local en
Alto Ramírez. Los comerciantes caravaneros altiplánicos conectaban a las yungas orientales con las nuestras, occidentales. Con el tiempo, algunas etnias altiplánicas tuvieron acceso a la producción agrícola de ambas yungas.
Este tema podría elaborarse a niveles de mucha mayor complejidad, que no corresponden a esta publicación. Lo expuesto es de un nivel extremadamente básico pero conviene agregar una reflexión: una comunidad de cazadores-recolectores exitosos (con abundante recurso alimentario) suele ser más sana y “feliz” que los agricultores. Tal vez por eso, pese a la calidad de las tierras bajas de Arica, la aparición de comunidades agrícolas fue relativamente tardía. La agricultura no sólo impone una verdadera esclavitud laboral, sino que además trae como consecuencia las caries dentales, las que deben haber causado grandes dolores a buena parte de la población. En contraste, impresiona ver el buen estado de la dentadura de las muy anteriores momias Chinchorro.