Líneas de Nazca y recurso hídrico. Los primeros geoglifos gigantescos de la zona fueron las figuras de animales y hombres, los que ocupan un sector reducido del área con imágenes. No han recibido mucha atención de parte de los investigadores porque no es difícil atribuirles un rol simbólico, tal vez ritual, como nuestros geoglifos de Arica. Al parecer fueron construidas durante el período Nazca propiamente tal (300 d.C. más/menos agunos siglos), o algunas algo antes (Cultura Paracas) en la vecina Palpa. 
 
Pero la mayoría de las figuras son las que han despertado la fantasía de los aficionados a explicaciones irracionales y finalmente el interés de un equipo multidisplinario que abarca la antropología, matemática, arqueología y astronomía, quienes finalmente estudiaron a fondo y sin ideas preconcebidas al conjunto de líneas, triángulos, rombos y rectángulos que han dado origen a tantas y a menudo descabelladas hipótesis. En definitiva Aveni, Clarkson, Urton y Silverman de la Colgate University (EEUU) concluyen que algunas líneas concuerdan con una más antigua hipótesis que las vincula a coordenadas astronómicas y aceptan que otras pudieron servir para realizar ceremonias rituales (como “caminarlas” para atraer las aguas), pero la correlación más fuerte es con los cursos y afloramientos de agua. Con posterioridad, David Johnson y colaboradores de la Universidad de Massachussets han propuesto que algunas de estas figuras marcan el trayecto subterráneo de “venas” de agua que transcurren por fallas geológicas perpendiculares al trayecto de los valles. Clarkson ha insistido en que estas figuras geométricas pudieron haberse construido con posterioridad al apogeo de la Cultura Nazca, durante el período Wari y aún después, hasta poco antes de la hegemonía incaica, unos 1.000 años después de las figuras de animales (700-1400 d.C.). 
 
El abastecimiento de agua de la zona dependería entonces: 
 
  • de las ocasionales bajadas de los ríos y de la capa freática subjacente y de curso paralelo a éstos, transportando las aguas de las lluvias de la precordillera (que es lo que explotamos en Arica) y 
  • de las venas de agua con características fisico-químicas e isotópicas diferentes que sugieren un origen más lejano (¿altiplano?), las que al descender al océano son captadas por especies de cuencas dependientes de las fallas y desviadas en 90º, para luego aflorar en las paredes de o acercarse a la superficie del talweg de los valles. Los afloramientos y pozos que dan salida a esta agua serían más consistentes y no sufrirían las variaciones dependientes del cambiante régimen de lluvias de la vertiente occidental de la cordillera. 
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    Si esto es así (si esas venas tienen un débito significativo), con algunas variaciones dependientes de peculiaridades geológicas de Arica, tal vez algun día podríamos al fin conseguir agua en abundancia y a bajo costo, aún cuando no sean los geoglifos romboidales sus marcadores. Johnson ha hecho prospecciones preliminares en Arica y cree haber identificado restos de estos petroglifos, pero su ubicación no me calza con los puquios y aguadas que conozco. Tema para mayor investigación... 
     
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