Antigüedad del Complejo Chinchorro. Suele leerse que las elaboradas momias de Chinchorro aparecen hace 8.000 años. Para Oscar Espoueys esto se debe a errores en la datación de los restos.
La más temprana evidencia de momificación artificial proviene de la Caleta de Camarones y de la base del Morro de Arica. De la elaborada exploración prospectiva que hicieron en el sitio Cam-14 en Camarones, Schiappacasse (médico) y Niemayer (ingeniero) publicaron en 1984 el hallazgo de 23 inhumaciones en un estrato con dataciones de radiocarbono de 7.400 a 6.600 años de antigüedad. La mayor parte ellos eran enterramientos primarios y de éstos casi todos fueron catalogados como “momias de preparación simple”, envueltos en una estera de totora y/o de piel de pelícano, a menudo con un especie de gorro del mismo material. Entre los enterramientos diferidos (secundarios) había tres cadáveres de lactantes sometidos a un proceso de momificación complicada, con palos de extremos aguzados que estabilizaban a columna a ambos lados y penetraban al cráneo. Pareciera que aquí se esta “aprendiendo” a momificar.
Una cuarta momia de preparación complicada corresponde un niño de 4½ años con una máscara facial roja de arcilla, envuelto en cuero de vicuña, con amarras vegetales en espiral a nivel de las extremidades y circular del tronco y el cuello. Las cavidades torácica y abdominal estaban rellenas por ramas y esqueletos de peces. Tenía una elaborada peluca tejida con cabellos humanos adultos que se introducen artificialmente bajo el cuero cabelludo en la línea media. Su tejido muscular indicó una antigüedad de 7.000 años.
Existe también el antecedente de una mujer adulta acompañada de niños, momificados hace 7.000 años en un sitio vecino (Cam-17). La antigüedad de los hallazgos en el sitio Morro-1 es similar.
La publicación más conocida a nivel internacional referente a nuestras momias es el libro “Beyond Death, the Chinchorro Mummies of Ancient Chile” de Bernardo Arriaza (1995). En éste se indica que hace unos 7.000 años se inicia la momificación con técnicas primitivas, antigüedad que no es cuestionada por Santoro y Standen cuando hacen un comentario del libro en 1997. Las momias de elaboración compleja (”negras”) aparecerían después.
Creo que conviene insistir en que las momias que queremos exhibir ante el mundo no aparecieron simplemente de la nada, sino que el proceso de momificación parece tener un inicio progresivo, a partir tal vez del estilo funerario (sin momificación deliberada) del sitio Acha-3 descrito por Santoro y Standen y la momificación “simple” de Camarones, y que las momias complejas no aparecen antes de 7.000 años. Tal vez 1.000 años más o 1.000 años menos no sean importantes para comprender nuestro pasado, pero sirven para aportar argumentos para hacer más razonable la opinión de los ariqueños en relación al Chinchorro. Por influencias de intereses turísticos y de otro tipo, se ha mistificado tanto a las momias elaboradas, que para buena parte de los ciudadanos lo que no es incaico (Período Tardío) es Chinchorro (
Período Arcaico) y hay muy poco interés o conocimiento de nuestra más interesante aventura etno-cultural, la que transcurre durante los Períodos Intermedios.