Agresiones Planetarias contra Arica
Terremotos y maremotos (tsunamis)
Aunque todos sabemos que algún día vendrá un gran terremoto y posiblemente un terrible maremoto algunas decenas de minutos después, debemos seguir trabajando por Arica pues no hay lugar chileno, peruano o de la extensa costa oriental y occidental del Océano Pacífico que no esté tan o más expuesto que Arica a los peligros de los tsunamis a consecuencia de las rabietas planetarias. Algunos medios de comunicación y publicaciones semi-científicas han identificado, directa o indirectamente, a Arica como "EL" lugar peligroso, como si cualquier fenómeno telúrico de magnitud destructiva no fuera a afectar con igual o mayor intensidad a Iquique (con el agravante de que el maremoto allí sería mucho más destructivo) o como si la Tercera Región no tuviera un historial más nutrido que el nuestro. Para decir las cosas por su nombre, es posible que el próximo gran terremoto afecte a Arica, pero es mucho más peligroso lo que podría ocurrir en Iquique con el mismo evento y posiblemente peor aún en Mejillones y en La Serena por sus bajas cotas y la cantidad de construcciones que se elevan temerariamente al borde del mar. Además, no sería raro que hasta más al sur de Concepción se sufran dolorosamente las consecuencias del tsunami. Por otra parte, no somos la única zona de riesgo telúrico en Chile: de particular riesgo son las regiones IV, VI y VII, las que tienen un ciclo de 100 años, siendo los últimos terremotos catastróficos los de 1928 en Talca y 1922 en La Serena e Illapel.
Equivocadamente o quién sabe con qué intenciones, se ha estigmatizado a Arica con el tema de los terremotos y tsunamis. Arica lo ha asumido y hasta el 2008 es la ciudad chilena mejor preparada para estos eventos (aunque no me convence lo que se ha programado), a la vez que en Iquique las autoridades parece que pretenden ignorar su mayor riesgo. Por lo demás, el terremoto de mayor intensidad del planeta que ha sido documentado en épocas modernas es el del sur de Chile en 1960 (de mayor intensidad aún que el de la zona de Indonesia de diciembre del 2004) hoy catalogado como de magnitud 9,3 en la escala de Richter. Ambos tuvieron una intensidad inmensamente mayor que nuestro tristemente famoso terremoto-maremoto de 1868, lo que debiera hacer que nuestras autoridades aceptaran que el próximo terremoto-maremoto del sur del Perú o de Iquique tenga una magnitud cercana o superior a 9. Hasta donde sé, la programación se ha basado en una magnitud de 8 o menos, lo que es miles de veces menos potente que aquello para lo cual debiéramos prepararnos, pero parece que “no se oye, Padre”, ni en Arica ni menos en Iquique y en La Serena.
Este no es un problema de Arica: es la maldición que Pachakamaq le impuso a Chile y al Perú
enteros por la forma cómo estos países han descuidado a Arica y le han impedido
de facto desarrollarse de acuerdo a su condición de territorio andino.
Pachakamaq, deidad preincaica costera que podría decirse que llegó a superar a Viracocha y quien, entre otras gracias, es el responsable de los fenómenos telúricos, tiene iterativos ataques de ira cuando recuerda cómo su mundo se fragmentó en "países" justificados fundamentalmente por una priorización de los bienes raíces más que por consideraciones etno-histórico-culturales. Esa ira hace temblar la tierra y sirve de castigo para los responsables de tal gestión, ya irreversible (
foto). Además, la Pachamama tiende, a lo largo de miles de millones de años, a cambiar su aspecto externo a través de
cataclismos geológicos, pero no sólo en Arica.
Nos dicen que cada 100 años seremos la principal víctima de un terremoto catastrófico, aunque ni lo uno ni lo otro me parece claro.
Todos conocemos la historia del Wateree, el barco de guerra norteamericano que sobrevivió al maremoto de 1868, quedando encallado en los cerros, para ser devuelto a la playa por el maremoto de 1877. Iquique era mucho menos que Arica cuando el terremoto de 1868 destruyó a la pujante Arica de entonces y todo el mundo nos asoció con ese desastre telúrico porque éramos más que un caserío (unos 4.000 habitantes) y hasta el National Geographic Magazine publicó el
espeluznante relato de un oficial del Wateree. Pero en Iquique murió tanta gente como en Arica (unas 300 víctimas fatales), sólo que su población era menos numerosa y por entonces a nadie le interesó lo que pasaba en esa caleta. Más al sur, en Mejillones, Caldera y Carrizal hubo daños de consideración. Hacia el norte, Ilo, Pisco y otras localidades costeras del sur del Perú fueron severamente afectadas, con más de 500 muertos. Aún más al norte, el tsunami afectó a El Callao y a Trujillo y hasta a Hawai y a California. Hacia el oeste, hubo perjuicios en Australia, Nueva Zelandia y Japón.
Nueve años después, lo que debiera ser llamado "el terremoto de Iquique" nos afectó a nosotros también, pero tuvimos menos muertos que en Iquique y nos fue mejor que a Mejillones y otros lugares de más al sur, pero también fuimos noticia porque éramos lo más importante de la región.
En cuanto a la periodicidad centenaria, no he podido encontrar evidencias históricas que la sustenten. Con dificultad he logrado reunir la información que sigue, la cual ciertamente no muestra periodicidad alguna y aún sugiere que no hubo ninguna catástrofe telúrica durante un período de más de 180 años, a la vez que los dos últimos desastres ocurrieron en el transcurso de menos de una década. Los terremotos destructivos que conozco y que han afectado a Arica son los siguientes:
1543 Magnitud 7,7. Epicentro: 19ºS 70,5O. Arica había sido fundada sólo dos años antes.
1604 24 de noviembre. Magnitud 8,4. Epicentro: 17,9º1S 70,9ºO. Con tsunami, arrasa el poblado, el fuerte, la iglesia Matriz, el convento de San Francisco y el almacén de azogue. Motivó trasladar el pueblo desde su ubicación en el Chinchorro a la actual a los pies del Morro.
1615 16 de diciembre. No hubo muertos pero sí grandes daños materiales, incluyendo destrucción o daño irreparable de la iglesia Mayor, el fuerte, el polvorín, el hospital, el convento de Nuestra Señora de las Mercedes y otras construcciones.
1681 10 de marzo. Magnitud: 7,5. Epicentro: 18,5ºS 70,3ºO. Arrasa la ciudad y daña severamente al fuerte.
1868 13 de agosto. Magnitud: 8,5. Epicentro: 18,6ºS 71ºO. Con tsunami, originado en Perú.
1877 10 de mayo. Magnitud: 8,8. Epicentro: 21ºS 70,3ºO. Con tsunami, originado en Iquique.
Otros sismos afectaron a la Región, pero no tuvieron un efecto destructor en Arica o no tengo suficientes datos:
1665 Destruye la iglesia de Putre.
1715 “Un fuerte terremoto destruyó el puerto” según una fuente aislada.
1810 14 de noviembre. Un terremoto, no mencionado en todas las fuentes, el cual habría dañado severamente a Arica.
1833 En la madrugada del 18 de septiembre. Tacna quedó reducida a escombros y su reconstrucción populariza el uso de portadas de piedra de cantería y los peculiares techos trapezoidales (“mojinetes”). Arica también fue afectada, pero no tengo claro en qué magnitud.
1906 24 de diciembre. Afectó principalmente a Codpa, donde sólo quedó en pie la iglesia. Grandes piedras cayeron al valle por efectos de una intensa lluvia ulterior.
Entre 1681 y 1868 sólo se consigna el “terremoto” de 1715, un fuerte temblor en 1784, el “terremoto” el 14 de noviembre de 1810, un "casi" terremoto en 1831 y un fuerte temblor en 1833 que afectó severamente a Tacna.
Lluvia de cenizas en 1600
Tras la erupción del volcán Wayna Putina u Omate, ubicado entre Arequipa y Moquegua, cayeron cenizas sobre Arica por más de dos semanas, destruyendo plantaciones, derribando techos y matando gran cantidad de animales domésticos y salvajes (
foto).
Lluvia de cenizas en 1802
La erupción del Tutupalca, al este de Moquegua, produjo una lluvia de cenizas que se prolongó por cinco meses, a veces con tal intensidad que era necesario encender las luces durante el día.
A mediodía del 5 de mayo, se inició un huracán que duró dos horas, derribando techos, postes de luz y telégrafo y árboles, aislando completamente a Arica, hundiendo embarcaciones y cubriendo a la ciudad con tal cantidad de polvo suspendido en el aire que la visibilidad era casi nula y la respiración se hacía difícil. El fenómeno se extendió luego a Iquique, La serena, Ovalle, con lluvia en el Norte Chico, llegando hasta Puerto Montt.
Aunque sea una repetición majadera, más que los fenómenos naturales, la peor catástrofe para Arica ha sido incorporarse a la "modernidad" en su versión capitalista occidental. Perú y Chile comparten esa responsabilidad...