A los chilenos no les gusta que se les haga presente que el “fair play” británico no es precisamente una de las cualidades nacionales. La apatía y poca cultura del ciudadano común lo mantiene ignorante de los manejos no siempre justos de sus gobernantes. Un ejemplo contemporáneo son las relaciones del gobierno de Pinochet con la iglesia pentecostés. 
 
El lector está en su derecho si cree que los aymaras deben ser destruidos en bien de Chile y/o de cualquier deidad cristiana o de otro tipo (y viceversa), pero no tiene derecho a opinar si no se informa debidamente. Sugiero la lectura del artículo del experto mundial en temas aymaras, Juan van Kessel, “Los Aymaras Contemporáneos de Chile (1879-1990): Su Historia Social” publicado en Diálogo Andino 10:49-72;1991. Allí encontrará argumentos bien fundamentados y se enterará, por ejemplo, que mientras se reconoció oficialmente a la comunidad mapuche en 1883, incluyendo la propiedad de sus tierras y otros beneficios, se ignoró completamente a los aymaras y a su estilo de vida basado en bienes comunales, despojándolos “legalmente” porque simplemente “no valían” como individuos. Revísese nuestro esbozo de cosmovisión andina y podrá comprender la inmensidad de la injusticia sagazmente introducida en los manejos de los conductores de la identidad chilena a principios del siglo XX y del golpe de gracia que implicó la doctrina de seguridad nacional y el esquema económico implantado por el último gobierno militar. 
 
Cerrar