En 1780 el próspero empresario transportista (recuas) de noble origen,
José Gabriel Condorcanqui, educado en colegio de curas, se subleva contra el sistema de los
Corregidores, ejecuta a uno de ellos e inicia en el Cuzco el rápido, voraz y cruel incendio revolucionario bajo el nombre de
Tupaq Amaru II. La rebelión social desatada por Condorcanqui sería continuada en La Paz por los feroces hermanos Katari.
Un tal Butrón, mestizo particularmente cruel, debía tomarse a Arica y bajó del altiplano asolando todo lo caucásico en Socoroma, Livilcar y Belén, pero en Codpa se le opuso el cacique Diego Felipe Cañipa, quien se declaró fiel al Rey de España hasta en sus últimos gritos. Butrón lo despellejó vivo en la plaza.