Carangas. Es probable que la importancia de los carangas haya sido subestimada. Ellos ocupaban las tierras relativamente secas de la vasta planicie de Oruro, en lo que podría definirse como el Altiplano Central o Puna Seca, entre la Puna Húmeda circuntitikaka (“Altiplano Norte”) y el territorio seco (Puna Desértica, salar de Uyuni y Coipasa) de más al sur.
Se ha postulado que son herederos de la cultura
Wankarani, tal vez constituyendo desde principios del siglo IV una entidad étnica ya políticamente estructurada mucho antes del colapso del
Tiwanaku que marca la emergencia de los Reinos Aymaras (
mapa) y adoptando el idioma aymara en el siglo XIII. Luego formaron parte de la Confederación Charka, aunque sin perder totalmente su identidad étnica. Parece claro que influyeron fuertemente sobre Arica, pues el estilo cerámico que en Arica denominamos Chilpe (Período Intermedio Tardío), en Bolivia se denomina Carangas.
Siguiendo la tradición Wankarani, utilizaban nuestras tierras para proveerse de recursos no disponibles en la puna. El Período
Intermedio Temprano en carangas está representado por la tradición cultural Wankarani. La influencia Tiwanaku del Período Medio parece haber afectado a la región con menos intensidad que en nuestras tierras, siendo posible que ya estuviera conformado el Señorío Carangas. Posteriormente, en el
Período Intermedio Tardío, ésta tiene una presencia importante en los valles de Cochabamba y Chuquisaka (Sucre, Bolivia) y en nuestros valles altos (Lluta, Azapa, Timar y Codpa), donde cultivaban maíz, coca, algodón, ají y negociaban productos del mar.
La influencia incaica del Período Tardío se sintió con más fuerza en carangas que en otras partes del altiplano, incluyendo el territorio Pacaje, lo que hace pensar en una temprana alianza que contribuyó a la conquista imperial de las riberas del Titikaka y del sur de Bolivia. La influencia de los carangas sobre nuestras tierras decae entre los siglos XVI y XVII.