Arco y flecha. No he indagado mucho acerca de la historia del arco y la flecha en el Mundo Andino. Hasta donde sé, el empleo de estas armas proviene de las selvas orientales (los indígenas de esa zona fueron denominados “indios de arco y flecha” en la época de la Conquista) y las primeras de Arica aparecen en El Laucho con los inicios de la agricultura (Período Intermedio Temprano) hará unos 2.000 años o más, aunque antes los cazadores de la cordillera ya las utilizaban. Aún antes, desde el Período Arcaico, se usaban lanzas, boleadoras y un ingenioso propulsor de dardos o flechas pequeñas, la estólica. La última era llamada átlatl por los aztecas y existe en América desde hace por lo menos 10.000 años. Supongo que llegó con los primeros inmigrantes que llegaron a América pues se la encuentra aún en el paleolítico tardío de Europa Central, hace 14.000 años (fotos). 
 
Parece claro que el arco y flecha en Arica es una “importación” desde el altiplano. Durante el Intermedio Tardío (Cultura Arica), se siguieron utilizando, a juzgar por lo que he visto en Ofragía (foto) y Calaunza (foto) en el valle de Codpa, Cochiza en el valle Camarones (foto) y en otras partes. Las dos últimas se asemejan, por el atuendo cefálico y la proximidad de un shamán, pese a estar en valles diferentes. En Miculla (interior de Tacna, particularmente rico en imágenes de personajes) también hay un arquero de un estilo similar, pero está solo (foto). Llama la atención la abundancia relativa de arqueros en los petroglifos de Las Animas, en el valle de Azapa a unos 6km de Arica, donde no existen las imágenes de auquénidos tan frecuentes en otros sitios: hay tres arqueros en los seis o siete paneles del lugar, con o sin atuendos cefálicos (foto). 
 
Alvaro Romero (Revista Chungará 28;1966) ha hecho interesantes suposiciones acerca del significado de cuatro paneles de la zona que muestran escenas de enfrentamiento entre arqueros, ubicados en la parte media de diferentes valles (Miculla, Chamarcusiña en el interior del valle de Azapa, Ofragía cerca de Codpa y Huancarane en el valle Camarones). Por estar lejos de la interfase posiblemente conflictiva de la Cultura Arica con los Reinos Aymaras altiplánicos, propone que podrían ser manifestaciones de enfrentamientos rituales (tinku) en el seno de la Cultura Arica, lo que sugiere que ésta, en un ámbito más amplio que los cacigazgos, pudo estar organizada en las dos fracciones que describimos para los ayllus aymaras e incaicos. 
 
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