Reducciones. En 1570, el Virrey Francisco Toledo partió a recorrer su territorio para hacer realidad lo que la Corona había ordenado a principios del siglo y reiterado sin éxito en ocasiones ulteriores: los indígenas debían agruparse en poblados (“reducciones”) definidos según los estándares españoles, so pena de que sus asentamientos originales fueran incendiados. Así era más fácil cobrarles el tributo, engancharlos para la criminal labor minera y catequizarlos como Dios manda. Que si los aymaras habían diseñado un estilo de vida completamente diferente al “civilizado” e incompatible con las reducciones, era algo que no le importaba a ninguna autoridad para nada.