El “Inca” Garcilazo de la Vega nació en el Cuzco en 1539. Era bastardo de un conquistador de ilustre familia española (el primer Corregidor del Cuzco) y de una ñusta (princesa) Inca, por lo que se hacía llamar “El Inca” y como tal se presentaba ante los ilustres europeos. Se fue a España en 1560 a reclamar el derecho de usar el nombre de su padre (descendiente del poeta Garcilaso de la Vega), lo que consiguió. Nunca volvió al Perú, de donde salió a los 21años, pero desde que se jubiló (estuvo enrolado en el ejército y llegó a ser capitán) gracias a una herencia, en 1586 se puso a estudiar, publicó en 1605 "La Florida del Inca", un relato en prosa de la epopeya norteamericana de Hernando de Soto y luego empezó a escribir “de memoria” (según él) acerca de los Incas. En realidad parece haberse basado en otras obras, tergiversando la información a su conveniencia, particularmente la crónica de Blas Valera
 
Aunque se le considera como una fuente no confiable de información, sus "Comentarios Reales de los Incas" que tratan del origen de éstos y su "Historia General del Perú" aparecida 10 años después (1617) y que se refiere a la conquista y las guerras civiles, son casi indispensables para tratar de entender lo que pasó en Perú durante el ocaso del Mundo Andino. Enfatizaba en exceso la imagen del “indio noble y bueno” en el que querían creer los españoles algún tiempo después de la Conquista, pero supongo que no pudo hacer más porque tenía que promocionarse como Inca de alcurnia y estaba involucrado con la corriente humanista del Renacimiento español. 
 
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