Verticalidad versus horizontalidad de la organización socio-económica andina. Tal vez los expertos sobredimensionaron inicialmente la influencia
altiplánica, descuidando el flujo cultural proveniente de
Paracas-Nazca y luego de Chiribaya de Ilo por la vía costera. Ya a principios de la década de 1980 I. Núñez y Chacama sugieren la importancia de los aportes del sur peruano.
Entre 1964 y 1972, las publicaciones de John Murra definieron un modelo vertical según el cual las poblaciones altoandinas complementaban su economía estableciendo enclaves en tierras bajas (yungas) que podían aportar los productos agrícolas que necesitaban y sin una continuidad territorial, como si éstos fueran archipiélagos. De alguna manera esto generó la creencia de que el desarrollo cultural de las poblaciones costeras y hasta sus genes provenían del altiplano.
Sin embargo, entre 1970 y 1977 diversas publicaciones de la historiadora peruana María Rostworowski, basadas en antecedentes etnohistóricos, definen un modelo horizontal de economía y organización social que se desarrolla en la costa peruana incluyendo a Arica y definiendo un ámbito territorial denominado Colesuyu desde antes de los incas, el cual tiene una identidad propia y sólo vinculaciones (no dependencia) con los altoandinos. La organización del Colesusyu se basaba en cacicazgos que ocupaban las tierras bajas de los dispersos valles, controlando a poblaciones de “especialistas” (pescadores o camanchacas, agricultores o coles y mercaderes o navegantes que intercambiaban productos a lo largo de la costa). Cada una de estas sociedades de especialistas respondía a una élite local pero ésta estaba supeditada a un Señor local de mayor jerarquía que controlaba los intercambios de productos. Tal era el grado de diferenciación de cada población de especialistas, que observaban una estricta endogamia en términos generales.
Podemos concluir hoy que el modelo de verticalidad de Murra funciona pero no alcanza a afectar a la costa, donde el modelo horizontal de Rostworowski permanece autónomo y hasta se resiste a la presencia de los altoandinos en la parte media de los valles, organizando entidades socioculturales relativamente poderosas como Chiribaya en la costa del valle de Osmore (Ilo). A medida que se asciende desde la costa, se intensifica la influencia cultural y genética altoandina, definiendo una interfase más bien difusa de interacción entre ambos modelos. El tema se detalla en el libro “El Señorío de Chiribaya en la Costa Sur del Perú” de M. Lozada y J. Buikstra, IEP Ediciones, Lima, 2002.
Lo que ocurre en Ilo es importante para comprender el origen de la
Cultura Arica del
Período Intermedio Tardío. Precisamente durante el apogeo de la expansión del Tiwanaku hacia el valle de Osmore o Ilo (asentamiento de Chen Chen del
Período Intermedio Medio, a unos 70km aguas arriba de la costa y muy cerca de donde hoy está Moquegua), adquiere una fuerte identidad la Cultura Chiribaya de la costa y en Arica aparece
Las Maytas que interactúa con, pero parece que llega a tener actitudes agresivas contra los
cabuzas de inspiración altiplánica. De Las Maytas derivará la Cultura Arica tras el colapso del Tiwanaku y en Ilo Chiribaya se desarrollará a niveles probablemente superiores a los nuestros, hasta que fenómenos climáticos la colapsan más o menos un siglo antes de la hegemonía incaica, la que a su vez implica la destrucción de la Cultura Arica a través de los privilegios que los incas otorgaron a los aymaras sobre nuestras tierras.
Todo el desarrollo cultural de Arica y su sierra, empezando por los
Chinchorros, siguiendo por los primeros agricultores y hasta la hegemonía incaica, es una historia de interacciones étnicas y culturales costeras y altoandinas. El apogeo de nuestra identidad durante el Intermedio Tardío deja numerosos vestigios de asentamientos multiétnicos en la precordillera, interfase de rica y tal vez tensa interacción con los altiplánicos más los “ariqueños” de la sierra (
Charcollo). Luego, todo se destruye: durante en Período Tardío (inca), Arica se aymariza y muy pronto la identidad aymara se ve drásticamente afectada por los españoles. Solo los waris y los incas no hicieron aportes directos de trascendencia en nuestra tierra.